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El IMSS incorpora planeación virtual, impresión 3D y prótesis a la medida en cirugía maxilofacial

Especialistas del Hospital de Traumatología y Ortopedia “Dr. Victorio de la Fuente Narváez” utilizan herramientas digitales para planificar procedimientos personalizados y recuperar la forma y función de las estructuras cráneo-faciales.

Especialistas de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Traumatología y Ortopedia “Dr. Victorio de la Fuente Narváez”, en Magdalena de las Salinas, Ciudad de México, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), incorporan herramientas digitales en cirugía maxilofacial para ampliar la precisión de sus procedimientos. Entre ellas se encuentran la planeación virtual, la impresión de modelos 3D, las guías de corte y los implantes personalizados, con el objetivo de recuperar la forma y función de las estructuras cráneo-faciales.

La jefa de Cirugía Maxilofacial, Elsa Carolina González Robles, explicó que estas tecnologías transforman las imágenes médicas en representaciones tridimensionales de la anatomía del paciente. Esto permite analizar las estructuras desde distintos ángulos, simular procedimientos quirúrgicos, fabricar guías de corte y planear la reconstrucción de las zonas dañadas. Señaló que cirujanos de la unidad han empleado planeación virtual en casos de reconstrucción frontal con una prótesis a la medida de craneoplast, como parte de los avances aplicados a la atención de estas patologías.

Para planificar una cirugía de corrección cráneo-facial se realiza una valoración clínica detallada, estudios de rayos X y una tomografía axial computarizada. Los archivos obtenidos se trabajan con programas de planeación virtual que permiten segmentar las estructuras óseas involucradas y llevarlas virtualmente a la posición correcta. Posteriormente, la información se convierte a un formato que permite imprimir un modelo estereolitográfico en 3D, en filamento o resina, el cual sirve para preparar el material de osteosíntesis antes de la intervención.

González Robles indicó que uno de los principales retos de estas cirugías es recuperar tanto la forma como la función de la región cráneo-facial, debido a su complejidad anatómica y a la presencia de vasos sanguíneos, nervios, vía aérea y órganos dentarios. En esta zona, precisó, diferencias de apenas unos milímetros pueden provocar alteraciones significativas en la función.

Entre las consecuencias de las deformidades y lesiones cráneo-faciales mencionó las alteraciones en la visión, en la posición del globo ocular, en la masticación, la apertura bucal, el habla, la deglución y la respiración, además de asimetrías faciales, atrofia de tejidos y cicatrices retráctiles. Estas condiciones también pueden dificultar la adaptación social y las actividades cotidianas de los pacientes.

En los casos de Traumatología, el trabajo multidisciplinario con Neurocirugía y Oftalmología resulta indispensable para resolver la patología en un mismo procedimiento y evitar complicaciones a corto y largo plazo. Psicología y Tanatología brindan apoyo ante pérdidas familiares o de la función de algún órgano, mientras que en Cirugía Ortognática la ortodoncia prequirúrgica es indispensable.

La especialista afirmó que detrás de cada alteración facial existe una persona y una historia, y que el objetivo es recuperar la función y devolver calidad de vida mediante un diagnóstico preciso, una adecuada planeación, trabajo multidisciplinario y una atención que coloque al paciente en el centro de las decisiones. Sobre el futuro de la disciplina, señaló que apunta hacia una atención cada vez más personalizada, digital y multidisciplinaria, con mayor participación de la planeación virtual, las prótesis a la medida, la cirugía guiada por navegación y, probablemente más adelante, el apoyo de la inteligencia artificial.

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