Un análisis de más de 160 mil consultas en un sistema hospitalario de Estados Unidos sugiere que la atención virtual puede ser más económica que la presencial sin aumentar el uso posterior de servicios médicos.
A study published in JAMA Network Open por investigadores de Penn Medicine sugiere que las consultas médicas realizadas por telemedicine pueden generar menores costos en episodios de atención y menos visitas de seguimiento en comparación con las consultas presenciales, sin comprometer el uso posterior de servicios de salud.
The telemedicine experimentó un crecimiento acelerado durante la pandemia de COVID-19 y, aunque su uso disminuyó posteriormente, se convirtió en una parte habitual de la atención médica en algunos países. Sin embargo, todavía existe debate sobre su impacto económico en los sistemas de salud y en el uso de servicios posteriores. Con el objetivo de evaluar esta cuestión, los investigadores analizaron datos de consultas ambulatorias registradas en cinco hospitales del sistema Penn Medicine en Pensilvania.
El estudio incluyó 163,308 consultas médicas realizadas entre enero y abril de 2024, de las cuales aproximadamente el 18 por ciento se llevaron a cabo mediante telemedicine y el resto de forma presencial. La edad promedio de los pacientes fue de 49 años y cerca de dos tercios eran mujeres.
Para comparar ambos tipos de atención, los investigadores aplicaron un método conocido como “emulación de ensayo clínico”, que intenta reproducir las condiciones de un estudio aleatorizado utilizando datos observacionales. Además, ajustaron los resultados mediante técnicas estadísticas para controlar factores como edad, sexo, condiciones médicas previas, tipo de seguro, nivel socioeconómico y distancia al centro de atención.
Los resultados mostraron diferencias notables en los costos asociados con cada modalidad. En promedio, el costo total de los servicios médicos relacionados con una consulta durante los 30 días posteriores fue de 96.60 dólares cuando la consulta inicial se realizó por telemedicine, frente a 509.21 dólares cuando se trató de una visita presencial. Esto representa una diferencia promedio de más de 400 dólares por episodio de atención.
“Sabemos que la telemedicine no es una solución única para todos, especialmente en el caso de la salud mental y conductual, donde siguen siendo importantes la clasificación cuidadosa, el seguimiento y la continuidad de la atención, por lo que queríamos comprender mejor si realmente estábamos viendo una derivación eficiente de la atención”, afirmó el autor principal, el Dr. Yong Chen, que también es profesor de bioestadística en Penn Medicine.
Además, las consultas virtuales se asociaron con menos visitas médicas posteriores dentro del mismo período de 30 días. Los pacientes que iniciaron su atención mediante telemedicine tuvieron en promedio 3.44 visitas posteriores, mientras que aquellos que acudieron inicialmente de manera presencial registraron 4.44 visitas, lo que equivale a una reducción aproximada del 23 por ciento.
Los investigadores analizaron también los resultados según el tipo de problema de salud atendido. La telemedicine mostró ahorros particularmente grandes en casos relacionados con síntomas respiratorios o hallazgos médicos no específicos, donde las diferencias en costos fueron de cientos de dólares por episodio.
Sin embargo, el panorama fue distinto en el ámbito de la salud mental. En trastornos como depresión, ansiedad o condiciones del neurodesarrollo, los costos totales fueron similares entre consultas virtuales y presenciales, e incluso en algunos casos la telemedicine se asoció con cargos ligeramente mayores o con más visitas de seguimiento en ciertos hospitales.
Según los autores, varias razones podrían explicar por qué las consultas virtuales generan menores costos. Por ejemplo, las visitas presenciales suelen implicar más pruebas diagnósticas, procedimientos o servicios auxiliares. Además, las consultas virtuales pueden ser más breves o implicar menos intervenciones durante el mismo episodio de atención.
Los hallazgos también sugieren que la telemedicine puede ser particularmente útil para afecciones que pueden evaluarse fácilmente a distancia, como infecciones respiratorias leves o asesoramiento en salud reproductiva. En estos casos, la atención virtual podría evitar desplazamientos innecesarios y reducir el uso de recursos médicos sin aumentar la necesidad de atención adicional.
Para los sistemas de salud y las aseguradoras, estos resultados indican que la telemedicine podría ser una alternativa más eficiente desde el punto de vista económico en muchos escenarios ambulatorios. No obstante, los investigadores señalan que el impacto financiero total depende de otros factores, como el volumen total de consultas. Si la telemedicine facilita que más pacientes busquen atención médica, el gasto total del sistema podría aumentar aunque el costo por episodio sea menor.
Los autores también destacan algunas limitaciones, ya que el estudio se realizó dentro de un solo sistema hospitalario, por lo que los resultados podrían variar en otros contextos con diferentes poblaciones de pacientes o modelos de reembolso. Además, el análisis se centró en un período relativamente corto de seguimiento y no evaluó directamente los resultados clínicos de los pacientes.
Aun así, los investigadores concluyen que la telemedicine puede representar una alternativa de atención ambulatoria más económica y eficiente en muchos casos. A medida que los sistemas de salud adoptan modelos híbridos que combinan atención presencial y virtual, este tipo de evidencia podría ayudar a orientar decisiones sobre organización de servicios, políticas de reembolso y estrategias para ampliar el acceso a la atención médica.



