El Minsa presentó una hoja de ruta que integra tecnología, capacitación y atención a distancia para llevar salud a las poblaciones más alejadas del país.
El Ministerio de Salud del Perú (MINSA) presentó el Plan Nacional de Telehealth 2026, un documento técnico que establece las estrategias, actividades y presupuesto para fortalecer la atención médica a distancia en todo el territorio nacional. El plan reconoce que 7 de cada 10 peruanos que necesitaron atención médica en 2022 no la obtuvieron, y propone a la telehealth como una herramienta central para cerrar esa brecha, especialmente en comunidades rurales e indígenas donde la presencia de médicos y centros especializados es escasa.
El plan se estructura en torno a cuatro ejes: telemedicine, telecapacitación, telegestión y teleinformación, educación y comunicación. Cada uno de estos componentes apunta a un eslabón distinto del sistema de salud: la atención directa al paciente, la formación continua del personal médico, la gestión administrativa de los servicios y la comunicación en salud dirigida a la población.
Perú tiene un largo historial en telehealth, ya que los primeros pasos institucionales datan de 2003, cuando se creó la Comisión Nacional de Telesanidad, y desde entonces el marco normativo ha crecido de manera sostenida. Sin embargo, fue la pandemia de COVID-19 la que transformó radicalmente el panorama. En 2020 se registraron más de 14 millones de atenciones por telemedicine, se realizaron 471 telecapacitaciones que beneficiaron a más de 3 millones y medio de profesionales de salud, y 97 sesiones virtuales de teleinformación llegaron a más de 500 mil personas. Ese impulso dejó una infraestructura y una normativa que hoy sostienen el sistema, aunque con desafíos importantes pendientes.
Uno de los más críticos es la conectividad, según datos del MINSA con corte a mayo de 2025, el 49% de los establecimientos de salud públicos del país todavía no tiene acceso a internet. En el primer nivel de atención, que es donde se concentran las comunidades más vulnerables, la cifra mejora apenas pues solo el 50.4% cuenta con conexión. En zonas rurales la situación es aún más grave, pues únicamente el 44% de los establecimientos tiene internet, y de esos, el 74% no alcanza la velocidad mínima de 2 megabits por segundo que la normativa establece como requisito para operar servicios básicos de telemedicine.
Pese a estos obstáculos, la Red Nacional de Telehealth ha crecido de forma significativa. Al cierre de mayo de 2025 integra a 2 mil 990 establecimientos en actividad, con mayor presencia en Lima Metropolitana, donde algunas jurisdicciones superan el 90% de cobertura, y menores avances en regiones como Loreto, Pasco y Amazonas, donde el porcentaje no supera el 16%. La base de datos del componente de telemedicine del Sistema de Información de Historias Clínicas Electrónicas del MINSA acumula más de 3 millones de atenciones registradas a diciembre de 2024, lo que la convierte en el mayor repositorio de información de telemedicine del país.
En cuanto al perfil de las enfermedades atendidas por esta vía, el análisis de 2023 muestra que los trastornos mentales y por contacto de sustancias concentran el 23.5% de las atenciones, seguidos por enfermedades infecciosas y parasitarias con 10.2%, y enfermedades cardiovasculares con 9.9%. El documento señala que precisamente estas tres categorías son las que mayor beneficio clínico obtienen del remote monitoring.
El plan también incorpora los resultados de una evaluación de madurez en telemedicine realizada entre noviembre de 2023 y marzo de 2024 en 820 establecimientos del primer nivel de atención. Los hallazgos muestran que la mayoría se encuentra en una fase “principiante”, con el entorno digital y los procesos como los dominios más débiles. Solo dos regiones, Tacna y Madre de Dios, junto con la jurisdicción de Lima Centro, alcanzaron niveles considerados altos. Esta heterogeneidad regional es uno de los argumentos centrales para la intervención diferenciada que propone el plan.
Para 2026, el MINSA define dos objetivos específicos: fortalecer la oferta de servicios de telehealth en el marco de las Redes Integradas de Salud, y ampliar la capacidad resolutiva de los establecimientos mediante su articulación con la Red Nacional de Telehealth. Las estrategias incluyen el desarrollo de capacidades del personal de salud, la articulación de la telehealth con los programas nacionales de control de enfermedades, el fortalecimiento tecnológico de establecimientos del primer nivel, el monitoreo de los cuatro ejes del plan y la promoción activa entre la ciudadanía para que conozca y use los servicios disponibles.
El plan reconoce también limitaciones estructurales que van más allá de la conectividad: la escasez de médicos, pues el Perú tiene 16.2 médicos por cada 10 mil habitantes, cifra menor al promedio latinoamericano de 20 y muy por debajo del estándar de la OCDE de 31; la falta de presupuesto sostenido; las barreras culturales y lingüísticas en comunidades indígenas; y la resistencia de parte del personal de salud a incorporar la modalidad digital en su práctica cotidiana.




