Equipos de ambos países intercambiaron experiencias con apoyo de la OPS para mejorar la detección oportuna de riesgos en salud pública.
Con el respaldo técnico de la Organización Panamericana de la Salud, equipos de salud pública de Argentina y Chile participaron en un encuentro bilateral enfocado en fortalecer la inteligencia epidémica y los sistemas de alerta temprana en la región.
La reunión, forma parte de una estrategia regional para consolidar mecanismos más oportunos e integrados de detección y respuesta ante amenazas sanitarias. Durante el intercambio, las delegaciones compartieron metodologías, herramientas y experiencias relacionadas con la vigilancia basada en eventos, un enfoque clave para anticipar riesgos en salud pública.
En el encuentro, Argentina presentó los avances de su modelo nacional de inteligencia epidémica, destacando la creación del Departamento de Inteligencia Epidémica dentro de la División de Emergencias Sanitarias de su Ministerio de Salud. Este desarrollo ha permitido mejorar el análisis sistemático de señales, integrar múltiples fuentes de información y fortalecer los mecanismos de alerta temprana para la toma de decisiones.
Entre las herramientas presentadas se incluyen boletines diarios de eventos, matrices de riesgo, sistemas de visualización de datos, análisis especializados y alertas epidemiológicas. Además, se compartieron estadísticas sobre la gestión de señales y eventos, así como lecciones aprendidas, fortalezas institucionales y desafíos en la implementación de este modelo.
El encuentro también facilitó un diálogo técnico entre ambos países sobre procesos operativos y estrategias de vigilancia. Los equipos coincidieron en que el intercambio de experiencias resulta fundamental en un contexto donde la inteligencia epidémica es clave para mejorar la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias.
La OPS destacó que este tipo de cooperación horizontal permite fortalecer capacidades nacionales y promover buenas prácticas en la región. Asimismo, subrayó que estas iniciativas contribuyen a construir sistemas de salud más resilientes y a mejorar la coordinación ante eventos con posible impacto transfronterizo.



