Esta resolución insta a los Estados miembros a integrar inteligencia artificial y datos del mundo real en la vigilancia de la seguridad de medicamentos y otras tecnologías sanitarias.
Durante la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó una resolución para promover una farmacovigilancia inteligente y eficiente como elemento central de sistemas de salud sólidos y resilientes. El Consejo Ejecutivo de la OMS adoptó en su 158ª sesión, celebrada el 2 de febrero de 2026, un borrador de resolución orientado a fortalecer los sistemas nacionales de farmacovigilancia como componente esencial de los sistemas de salud. La iniciativa fue propuesta por Chile, Egipto, Kuwait, Perú, Qatar, Túnez y la República Unida de Tanzania y fue aprobada durante la asamblea.
La farmacovigilancia es el conjunto de actividades relacionadas con la detección, evaluación, comprensión y prevención de efectos adversos de medicamentos, vacunas y otros productos sanitarios. La resolución propuesta subraya que, a pesar de los avances registrados en las últimas décadas, persisten desigualdades significativas en la capacidad de vigilancia entre países, particularmente en naciones en desarrollo, que contribuyen con una proporción desproporcionadamente pequeña de los datos de seguridad globales.
El documento reconoce las lecciones derivadas de la pandemia de COVID-19, que evidenció la importancia de contar con sistemas funcionales para la detección rápida de señales de seguridad asociadas a productos sanitarios nuevos, así como la necesidad de una comunicación de riesgos oportuna y transparente. En ese contexto, el borrador identifica el potencial de las tecnologías digitales, los datos del mundo real y la inteligencia artificial para mejorar la vigilancia de la seguridad y la detección de señales, aunque también reconoce los desafíos en materia de gobernanza de datos, privacidad e interoperabilidad.
Entre las acciones que la resolución urge a los Estados miembros figura la integración de los sistemas de vigilancia para optimizar el uso de datos de seguridad, el fortalecimiento de los marcos regulatorios nacionales y la incorporación de consideraciones de seguridad diferenciadas por sexo y edad en el desarrollo y regulación de medicamentos. También se les insta a aprovechar plataformas digitales y herramientas innovadoras, incluida la inteligencia artificial, de manera transparente y ética, así como a integrar la formación en farmacovigilancia en instituciones educativas y programas de capacitación regulatoria.
La iniciativa también aborda el problema de los sistemas paralelos de monitoreo de seguridad que operan de manera fragmentada dentro de los países, lo que puede derivar en un uso ineficiente de recursos y en datos dispersos. Frente a ello, promueve estrategias integradas y colaborativas que maximicen el impacto de los recursos disponibles en salud pública.
Por su parte, se solicita al Director General de la OMS actualizar la orientación normativa global sobre farmacovigilancia inteligente, consolidar métricas de desempeño para los sistemas nacionales, fortalecer la colaboración internacional y el intercambio de información, y apoyar la participación equitativa de todos los Estados miembros en las bases de datos globales de seguridad. El organismo deberá presentar informes de seguimiento a la Asamblea Mundial de la Salud en 2028, 2030 y 2032.



