Investigadores de Mass General Brigham desarrollan un nuevo indicador basado en fotografías seriadas que captura cambios dinámicos en la edad biológica.
El mismo equipo que demostró el año pasado que la inteligencia artificial (IA) puede estimar la edad biológica de una persona a partir de una fotografía del rostro va más allá en un nuevo estudio publicado en Nature Communications. En esta ocasión, los investigadores de Mass General Brigham no se limitan a medir cuántos años aparenta un paciente en un momento determinado, sino que analizan la velocidad a la que ese envejecimiento avanza entre dos fotografías tomadas en distintos momentos de su tratamiento. El resultado es un indicador llamado Face Aging Rate (FAR), que resultó ser un predictor significativo de la supervivencia en pacientes con cáncer.
El estudio analizó datos de 2,276 pacientes con cáncer que recibieron al menos dos ciclos de radioterapia en el hospital Brigham and Women’s de Boston entre 2012 y 2023. Como parte del protocolo clínico habitual, a cada paciente se le tomaba una fotografía al inicio de cada ciclo de tratamiento. El equipo utilizó FaceAge, el algoritmo de aprendizaje profundo o deep learning que estiman la edad biológica a partir de rasgos faciales, para calcular la edad biológica en cada una de esas dos fotografías. La diferencia entre ambas estimaciones, dividida entre el tiempo transcurrido entre las dos imágenes, dio lugar al FAR. Un valor superior a 1 indica envejecimiento acelerado; inferior a 1, envejecimiento más lento de lo esperado.
Los resultados mostraron que los pacientes con un FAR elevado tenían una supervivencia significativamente peor en todos los intervalos de tiempo analizados. En el grupo con mayor separación temporal entre fotografías, entre dos y cuatro años, la supervivencia media fue de 15.2 meses para quienes mostraban envejecimiento acelerado, frente a 36.5 meses para quienes no lo mostraban. Esta asociación se mantuvo tras ajustar estadísticamente por sexo, raza, tipo de cáncer e intervalo entre fotografías, lo que sugiere que el FAR aporta información pronóstica independiente de otros factores clínicos conocidos. Además, el indicador demostró ser más informativo que la medición de la edad biológica en un único punto temporal, y su ventaja fue mayor cuanto más largo era el intervalo entre las fotografías.
El Dr. Raymond Mak, oncólogo radioterapeuta de Mass General Brigham Cancer Institute y coautor principal del estudio, señaló que obtener la tasa de envejecimiento facial a partir de fotografías clínicas de rutina permite hacer un seguimiento casi en tiempo real de la salud de cada paciente. “Nuestro estudio sugiere que medir FaceAge a lo largo del tiempo podría refinar la planificación personalizada del tratamiento, mejorar la orientación al paciente y ayudar a guiar la frecuencia e intensidad del seguimiento en oncología”, precisó.
Los autores reconocen limitaciones relevantes, por ejemplo, que la cohorte estudiada es predominantemente de pacientes blancos y de edad avanzada, lo que restringe la generalización de los hallazgos a poblaciones más diversas. Tampoco se disponía de información detallada sobre la progresión de la enfermedad ni sobre toxicidades específicas del tratamiento, variables que podrían influir en la relación observada entre el envejecimiento facial y la supervivencia. El estudio tampoco ha sido validado aún en ensayos clínicos prospectivos. Los investigadores señalan que será necesario abordar además consideraciones éticas relacionadas con el uso de imágenes faciales en contextos clínicos, incluyendo la privacidad de los datos y el riesgo de sesgos en sistemas de reconocimiento facial basados en IA.



