La nueva clínica evaluará a pacientes con lesiones neurológicas y facilitará el acceso a terapias emergentes y ensayos clínicos con tecnologías de comunicación directa entre el cerebro y dispositivos externos.
La Universidad de Michigan anunció la puesta en marcha de una clínica especializada en interfaces cerebro-computadora o brain-computer interfaces (BCI), dirigida a pacientes con discapacidades motoras y del habla causadas por lesiones o enfermedades neurológicas. Con esta iniciativa, el sistema de salud se convierte en uno de los primeros en Estados Unidos en contar con una clínica dedicada exclusivamente a este tipo de tecnología.
Las BCI son sistemas capaces de decodificar señales neuronales y traducirlas en acciones, como el control de dispositivos digitales o, potencialmente, la restauración del movimiento y el habla. Estas tecnologías buscan recuperar funciones perdidas a causa de padecimientos como accidentes cerebrovasculares, lesiones de la médula espinal, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y atrofia muscular progresiva, entre otros.
La clínica estará liderada por Matthew Willsey, médico neurocirujano e ingeniero biomédico, quien destacó que el desarrollo de las BCI abre nuevas posibilidades terapéuticas para personas con discapacidades severas. De acuerdo con el especialista, estas tecnologías permiten utilizar señales cerebrales para restaurar funciones de comunicación y movimiento, ya sea a través de dispositivos digitales o, en el futuro, directamente en el cuerpo.
La BCI Clinic promoverá la colaboración entre expertos en neurocirugía, neurología, neurorrehabilitación, neurocuidados intensivos y neuroanestesia, además de investigadores líderes en el desarrollo de tecnologías BCI. Los pacientes serán evaluados de manera integral para determinar su elegibilidad para distintas intervenciones, incluyendo terapias ya aprobadas como la estimulación del nervio vago para debilidad posterior a un accidente cerebrovascular.
Asimismo, los profesionales de la clínica informarán a los pacientes sobre oportunidades para participar en ensayos clínicos actuales o futuros relacionados con interfaces cerebro-computadora implantables.
Cabe destacar que, en junio de 2025, el equipo de Willsey realizó el primer registro en humanos con una nueva BCI inalámbrica, implantada de forma temporal durante una cirugía de epilepsia. La tecnología fue desarrollada por la empresa Paradromics.
Además, la Universidad de Michigan participará como centro principal en el estudio clínico Connect-One, que evaluará un dispositivo de Paradromics y que recibió aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) en noviembre de 2025. En paralelo, el equipo encabeza otro ensayo clínico enfocado en evaluar la seguridad preliminar de un dispositivo experimental diseñado para restaurar funciones motoras y del habla.



