Investigadores del Jameel Institute y la London School of Hygiene and Tropical Medicine desarrollan un modelo que apoya la toma de decisiones en emergencias sanitarias.
En contextos de crisis humanitaria, como guerras, desplazamientos forzados o desastres naturales, los sistemas de salud suelen colapsar rápidamente. Una de las primeras consecuencias es la interrupción de los programas de vacunación, lo que deja a miles de personas expuestas a enfermedades prevenibles como el sarampión, la difteria o la tosferina. Frente a este desafío, investigadores del Jameel Institute del Imperial College London y de la London School of Hygiene and Tropical Medicine (LSHTM) han desarrollado una nueva herramienta para apoyar la toma de decisiones sobre vacunación en escenarios de emergencia.
Se trata del Jameel Institute Crisis Vaccination Planner, un sistema de apoyo basado en modelos epidemiológicos y análisis de datos en tiempo real. Su objetivo es ayudar a organizaciones humanitarias a responder una de las preguntas más difíciles en una crisis: qué enfermedades representan el mayor riesgo inmediato y qué campañas de vacunación pueden salvar más vidas en el menor tiempo posible.
La herramienta forma parte del proyecto Jameel Institute–Realtime Intelligent Support for Emergencies (RISE), una iniciativa que integra datos en tiempo real, análisis de brotes y modelos predictivos para apoyar a actores clave como la Organización Mundial de la Salud (OMS), Médicos Sin Fronteras (MSF) y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). La idea central es hacer que métodos analíticos complejos sean más accesibles para quienes trabajan directamente en el terreno.
A diferencia de otros sistemas que buscan predecir con exactitud cómo evolucionará un brote, el Crisis Vaccination Planner se enfoca en algo distinto, ya que plantea identificar qué información falta y cómo mejorar la planificación futura. Para ello, combina datos sobre la cobertura de vacunación antes de la crisis, la composición demográfica de la población y el grado de interrupción de los servicios de salud. Con estos elementos, ayuda a proyectar el riesgo de brotes y a priorizar intervenciones que puedan reducir el tamaño de los brotes, retrasar su propagación y optimizar el uso de recursos limitados.
El equipo de investigación ya comenzó a aplicar la herramienta en un caso real, utilizando datos del conflicto en Gaza, Palestina. El objetivo es analizar cómo distintos niveles de interrupción en la vacunación podrían influir en la magnitud y el momento de posibles brotes, y así ofrecer insumos que apoyen la toma de decisiones en una situación de extrema complejidad.
Por su parte, la Dra. Bhargavi Rao, colíder del proyecto RISE y profesora asociada clínica en la LSHTM, crisis como las de Gaza o Tigray muestran lo rápido que pueden colapsar los sistemas de salud y la importancia de usar datos para guiar la acción. “El Crisis Vaccination Planner en situaciones de crisis nos ayuda a convertir la incertidumbre en información valiosa, lo que permite a los actores humanitarios tomar decisiones más rápidas y basadas en datos que pueden salvar vidas”, detalló.
Por su parte, el Dr. Oliver Watson, también colíder del proyecto y profesor en Imperial College London, explicó que: “Nuestro objetivo es hacer que el modelado complejo sea accesible y operativo. El JICVP es un punto de partida para ese debate. Al comprender los límites de los datos y métodos actuales, podemos trabajar con nuestros socios para diseñar la próxima generación de herramientas que realmente ayuden a los equipos de respuesta sobre el terreno”.
Actualmente, el proyecto se encuentra en una fase piloto de codiseño, en la que investigadores y organizaciones humanitarias trabajan juntos para asegurar que la herramienta responda a las necesidades reales de campo. En esta etapa participan activamente instituciones como la OMS, MSF y OCHA, que aportan su experiencia directa en crisis sanitarias.
A futuro, el equipo planea incorporar métricas sobre la calidad de la vigilancia epidemiológica, lo que permitirá evaluar cómo la capacidad de detección influye en la respuesta a los brotes.



