El instituto desarrolla proyectos de vigilancia genómica en colaboración con hospitales y universidades de México y Chile para identificar los mecanismos moleculares que permiten a ciertas bacterias evadir los tratamientos disponibles.
El Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) trabaja en proyectos de vigilancia genómica orientados a caracterizar los mecanismos moleculares detrás de la resistencia antimicrobiana (RAM) y fortalecer las capacidades de respuesta clínica y epidemiológica ante este problema de salud pública. La Secretaría de Salud informó sobre estas iniciativas el 5 de junio de 2026.
Laura Lucila Gómez Romero, subdirectora de Bioinformática del Inmegen, describió la resistencia antimicrobiana como el proceso por el cual las bacterias patógenas desarrollan mecanismos genéticos que las hacen insensibles a los antibióticos, ya sea mediante mutaciones en su propio material genético o a través del intercambio de genes de resistencia entre microorganismos. Cuando esto ocurre, el fármaco deja de inhibir el crecimiento de la bacteria o de eliminarla, lo que complica el tratamiento de infecciones, prolonga las estancias hospitalarias y eleva el riesgo de mortalidad.
Uno de los proyectos centrales en este campo es el denominado “Fortalecimiento de la Vigilancia Genómica de Acinetobacter baumannii en Latinoamérica”, financiado por el Fondo Conjunto de Cooperación México-Chile y desarrollado en colaboración con el Hospital Juárez de México y la Universidad de Santiago de Chile. La iniciativa está dirigida por Gómez Romero y Alberto Cedro, ambos investigadores del Inmegen con doctorado en Ciencias Biomédicas. En el marco de este proyecto se secuenciaron más de 100 aislados bacterianos multirresistentes obtenidos en ambos países, con el propósito de identificar los determinantes genéticos asociados a la RAM y detectar posibles brotes de origen hospitalario. El trabajo del Inmegen también abarca otros patógenos prioritarios como Klebsiella pneumoniae, Staphylococcus aureus y Mycobacterium tuberculosis resistentes a antibióticos.
La especialista advirtió que la automedicación y el consumo de antibióticos de amplio espectro en infecciones de origen viral, donde estos medicamentos no tienen ningún efecto terapéutico, contribuyen a la proliferación de bacterias resistentes y a la diseminación de genes de resistencia hacia otros microorganismos. Por ello, recomendó emplear estos fármacos únicamente con prescripción médica y, cuando sea posible, optar por tratamientos dirigidos al patógeno específico identificado como causante de la infección.
Gómez Romero subrayó que la RAM no solo encarece la atención hospitalaria y alarga los procesos de recuperación, sino que reduce progresivamente el abanico terapéutico disponible y obliga al uso de antibióticos de última generación, que suelen ser de mayor costo y menor accesibilidad para los sistemas de salud.



