El estudio, con 22 ensayos y 2 mil 648 participantes, también encontró mejoras en la función ejecutiva y los síntomas de ansiedad, aunque no en la tasa de abstinencia ni en la deserción del tratamiento.
Un equipo de la Universidad de Medicina Tradicional China de Chengdu, realizó el primer metaanálisis bayesiano enfocado específicamente en evaluar la eficacia de la terapia con realidad virtual (RV) para el trastorno por uso de sustancias. El estudio, publicado en npj Digital Medicine, analizó 22 ensayos clínicos controlados y aleatorizados con un total de 2,648 participantes, realizados entre 2009 y 2025.
Los resultados muestran que la terapia con RV redujo el deseo de consumo de sustancias en comparación con los grupos control, con una diferencia media estandarizada de -0.75 y una probabilidad posterior de 83.30%. Este efecto fue particularmente marcado en la terapia de aversión por RV, que combina estímulos relacionados con la sustancia con estímulos desagradables para generar una respuesta de rechazo condicionado, y en el subgrupo de trastornos por uso de sustancias ilícitas como opioides y metanfetamina. Las sesiones únicas de menos de 30 minutos también mostraron reducciones significativas, mientras que las sesiones más largas no lograron el mismo efecto.
El análisis también documentó mejoras en la función ejecutiva, con una diferencia media estandarizada de -0.53, y en los síntomas de ansiedad, con una diferencia media estandarizada de -0.33. Sin embargo, los autores no encontraron evidencia creíble de que la RV fuera superior a los grupos control en la tasa de abstinencia, la autoeficacia, los síntomas depresivos o la deserción del tratamiento. La calidad general de la evidencia se calificó como baja para todos los desenlaces evaluados, y el análisis identificó una heterogeneidad sustancial entre los estudios, atribuida en parte a diferencias en el tipo de intervención, la sustancia estudiada y el nivel de inmersión de la tecnología utilizada.
Los investigadores señalan que la reducción del deseo de consumo observada en el corto plazo probablemente refleja cambios transitorios en un entorno controlado, y que no existe evidencia suficiente de que esta disminución se traduzca en una abstinencia sostenida o en una menor tasa de recaída a largo plazo. También advierten que la terapia de aversión por RV plantea consideraciones éticas relacionadas con la inducción deliberada de respuestas desagradables en los pacientes.
Entre las limitaciones del estudio, los autores destacan que solo cuatro de los 22 ensayos incluidos reportaron eventos adversos, lo que deja sin resolver la verdadera magnitud de problemas como el mareo por simulación, un efecto secundario común asociado con la inmersión prolongada en entornos virtuales. Asimismo, la mayoría de los estudios se basó en escalas subjetivas y contó con periodos de seguimiento breves, lo que limita la posibilidad de evaluar la eficacia sostenida de la intervención.
Los autores concluyen que la RV podría representar una opción no farmacológica factible como complemento a los tratamientos convencionales del trastorno por uso de sustancias, aunque reconocen que se requieren ensayos clínicos de mayor tamaño, con protocolos estandarizados y periodos de seguimiento más largos, antes de establecer recomendaciones clínicas definitivas.




