Un ensayo realizado en el Reino Unido evaluó si la incorporación de un estetoscopio con IA en la atención primaria mejora la detección de insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular y enfermedad valvular.
La detección temprana de las enfermedades cardiovasculares sigue siendo uno de los principales retos de los sistemas de salud, ya que muchas personas son diagnosticadas solo después de una hospitalización de urgencia. En este contexto, investigadores de Imperial College London evaluaron el uso de un estetoscopio asistido por inteligencia artificial (IA) como herramienta de apoyo en la atención primaria del sistema público de salud del Reino Unido. El estudio fue publicado en The Lancet.
El estudio, denominado TRICORDER, fue un ensayo clínico aleatorizado por conglomerados que incluyó a 205 centros de atención primaria y a más de 1.5 millones de pacientes registrados. El dispositivo evaluado combina la auscultación tradicional con el registro de un electrocardiograma de una sola derivación y utiliza algoritmos de inteligencia artificial para identificar tres condiciones frecuentes y tratables: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida, fibrilación auricular y enfermedad valvular cardiaca.
Tras 12 meses de implementación, los investigadores no encontraron diferencias significativas, a nivel poblacional, en la detección de nuevos casos de insuficiencia cardiaca entre los centros que utilizaron el estetoscopio con inteligencia artificial y aquellos que continuaron con la atención habitual. Tampoco se observó un aumento en los diagnósticos realizados en la comunidad frente a los que se hicieron tras una hospitalización.
Sin embargo, el análisis mostró una diferencia importante, pues cuando se evaluaron únicamente los pacientes que sí fueron examinados con el dispositivo, la detección de las tres enfermedades cardiovasculares fue significativamente mayor y los diagnósticos se realizaron en menos tiempo, en comparación con pacientes similares atendidos sin el apoyo de la herramienta. Esto sugiere que la tecnología puede ser eficaz cuando se utiliza de manera sistemática, pero que su impacto a gran escala depende de la adopción real por parte del personal clínico.
El estudio también identificó barreras relevantes para su implementación. Casi 40 por ciento de los centros dejó de usar el estetoscopio antes de finalizar el primer año, principalmente por problemas de integración con los sistemas electrónicos de salud y por la falta de adaptación a los flujos de trabajo cotidianos. Los profesionales señalaron que una mejor integración tecnológica sería más útil que los incentivos económicos para fomentar su uso.
En conjunto, los resultados indican que los dispositivos médicos basados en IA tienen la capacidad de mejorar la detección temprana de enfermedades cardiovasculares, pero solo si se integran adecuadamente en la práctica clínica diaria. Los autores subrayan que evaluar estas tecnologías en condiciones reales, más allá de su desempeño técnico, es esencial para que puedan generar beneficios tangibles en los sistemas de salud.




