Un estudio sistemático y metaanálisis revela que la confianza y las condiciones facilitadoras son clave para la aceptación de estas tecnologías.
La tecnología digital en salud tiene el potencial de transformar los sistemas de salud, haciéndolos más eficientes y sostenibles. Sin embargo, su implementación en países de ingresos bajos y medios enfrenta numerosos desafíos. Un estudio reciente publicado en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS) analiza los factores que facilitan o impiden la adopción de estas tecnologías por parte de los trabajadores sanitarios en estos contextos.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Pekín y el Imperial College London, revisó 36 publicaciones y realizó un metaanálisis de 20 estudios cuantitativos. Los investigadores identificaron que la confianza (con un coeficiente de correlación de 0.53) y las condiciones facilitadoras (0.42) son los principales factores que impulsan la intención de uso y la adopción real de tecnologías digitales de salud.
Entre los factores clave identificados, destacan diversas categorías, por ejemplo, los facilitadores, como la confianza, necesaria para que los trabajadores sanitarios estén más dispuestos a adoptar tecnologías digitales cuando confían en su eficacia y seguridad. De igual forma, el estudio destaca las condiciones facilitadoras como la disponibilidad de infraestructura adecuada, el acceso a internet y electricidad, así como programas de capacitación técnica, son esenciales para la adopción exitosa. Además, las expectativas de rendimiento, es un factor igual de importante. La percepción de que la tecnología mejorará el desempeño laboral es clave para los trabajadores de la salud.
Por otro lado, el estudio destaca también las barreras que deben ser superadas. Entre ellas destacan la falta de condiciones facilitadoras, es decir, la ausencia de infraestructura y capacitación adecuadas. De igual forma, las preocupaciones sobre el rendimiento deben ser superadas, ya que algunos trabajadores pueden mostrar desconfianza en la eficacia de las tecnologías digitales. Esto conecta con otra de las barreras que es la falta de autoeficacia, es decir la falta de confianza de los profesionales en sus propias habilidades para usar estas tecnologías también es un impedimento.

El estudio también destacó diferencias significativas entre países de ingresos medios-altos y bajos. En los primeros, las condiciones facilitadoras tienen un impacto mayor en la adopción de tecnologías digitales, mientras que, en los segundos, las preocupaciones sobre los riesgos asociados son más pronunciadas.
El estudio concluye que, para fomentar la adopción de tecnologías digitales de salud en países de ingresos bajos y medios, es crucial crear un ecosistema propicio. Esto incluye mejorar la infraestructura, ofrecer programas de capacitación adaptados y diseñar políticas de incentivos que motiven a los trabajadores sanitarios. Estas medidas no solo facilitarán la adopción de tecnologías digitales, sino que también contribuirán a reducir la brecha digital y mejorar la equidad en salud a nivel global.