La IA y la computación cuántica han sido aprovechadas para la transformación de los sistemas de salud en contextos de recursos limitados.
La creciente incidencia de enfermedades no transmisibles, junto con los desafíos económicos y ambientales, está poniendo en riesgo la seguridad sanitaria global y el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. En este sentido, los países de ingresos bajos y medios, que enfrentan la mayor carga de enfermedades y el menor gasto en salud, son los más afectados por estas crisis. Por ello, la digitalización de la salud, impulsada por la inteligencia artificial (IA) y la computación cuántica, emerge como una solución prometedora para mejorar la eficiencia, equidad y sostenibilidad de los sistemas de salud.
La digitalización de la salud en países de ingresos bajos y medios podría generar ahorros de hasta 11 mil millones de dólares para 2030, según estimaciones recientes. Esto se lograría mediante la implementación de tecnologías como telemedicina, registros electrónicos de salud y sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas. Además, la IA y la computación cuántica están permitiendo avances significativos en la predicción y prevención de enfermedades, así como en la optimización de recursos sanitarios limitados.
Tanto la IA y como la computación cuántica están impulsando la digitalización de los sistemas de salud, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Estas tecnologías permiten un procesamiento más rápido y eficiente de grandes volúmenes de datos, lo que facilita la toma de decisiones clínicas y administrativas.

La IA permite optimizar recursos, mejorar la atención personalizada y reducir costos en áreas como telemedicina, prevención de enfermedades y gestión de registros electrónicos. La computación cuántica, por su parte, permite resolver problemas complejos de manera más rápida que los sistemas tradicionales, lo que es crucial para el avance de la IA.
Sin embargo, el éxito de estas iniciativas, según un análisis realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), depende de tres factores clave: gobernanza, infraestructura y seguridad. La gobernanza efectiva es esencial para alinear a los diversos actores en torno a objetivos comunes, mientras que la infraestructura digital, incluyendo centros de datos y redes de comunicación, es fundamental para garantizar el flujo seguro y eficiente de información. Finalmente, la seguridad humana, que incluye la protección de datos y la prevención de amenazas sanitarias, es un pilar indispensable para construir sistemas de salud confiables y resilientes.
Ejemplos destacados incluyen la colaboración entre la OMS y países como India, que ha lanzado iniciativas como el Ayushman Bharat Digital Mission para crear un sistema nacional de registros de salud electrónicos. Además, asociaciones público-privadas, como la de Microsoft y el gobierno de Kenia, están impulsando la construcción de infraestructuras digitales sostenibles, como centros de datos alimentados por energía geotérmica.
La digitalización de la salud en países de ingresos bajos y medios representa una oportunidad sin precedentes para mejorar el acceso y la calidad de la atención sanitaria. Sin embargo, su éxito está sujeto a la capacidad de estos países para gestionar de manera responsable los desafíos asociados a la gobernanza, la infraestructura y la seguridad.
La IA, utilizada para mejorar la predicción y prevención de enfermedades, optimizar la asignación de recursos y fortalecer la seguridad sanitaria, y la computación cuántica, con su potencial para revolucionar áreas como el diagnóstico temprano, la precisión en imágenes médicas y la optimización de sistemas alimentarios globales, son dos herramientas clave para avanzar hacia sistemas de Salud Digital más equitativos y sostenibles a nivel global.