Los dispositivos inteligentes (wearables) evolucionan la medicina de precisión

Los dispositivos móviles o gadgets que se utilizan en la vida cotidiana incrementan la calidad de vida y el rendimiento en la salud. Su aporte otorga beneficios como la medición de glucosa, presión arterial y otros biomarcadores que garantizan el bienestar del paciente.

Las nuevas tecnologías progresan con mayor rapidez y es sencillo utilizarlas en el día a día. Permiten la conexión inmediata por medio de dispositivos o gadgets que se operan en la nube.

Veronika Vartanova, investigadora de Iflexion (empresa de desarrollo de software), realizó una nota informativa donde explica los avances y ganancias que los dispositivos inteligentes aportan a la salud. Antes, estas herramientas sólo llegaban a cierto mercado de atletas y deportistas para quienes eran atractivos, pero con el desarrollo de teléfonos, relojes y hasta parches, la población en general puede utilizarlos vinculados a sus teléfonos celulares, ejerciendo funciones de monitoreo del estado de salud.

La escalabilidad en el uso de estos dispositivos permite una mejora en el autocuidado y en las ventajas que se obtendrán mediante la emisión de señales de alerta o advertencia, la identificación y modificación de hábitos hacia un estilo de vida más saludable. Ya no se gastará tiempo o dinero en consultas y se podrá obtener respuestas inmediatas gracias a los algoritmos embebidos en las aplicaciones digitales, que muestran los resultados recolectados, su interpretación y consejería personalizada asociada a ellos.

El tamaño de los sensores ha evolucionado de modo tal que ahora es posible usar un reloj que permita monitorear el corazón y la presión sanguínea, y hacerlo con una precisión tal que los relojes inteligentes son aceptados como dispositivos médicos.

Por su parte, las pulseras pueden monitorear aspectos físicos y ser un buen asistente para el cuidado personal – no solo al hacer ejercicio, sino para prevenir riesgos de enfermedades y deficiencias en el estado de salud – por medio de registros de actividad y la medición del funcionamiento de los sistemas circulatorio, digestivo y respiratorio.

Los sensores determinan diagnósticos por medio de señales eléctricas, térmicas, acústicas y ópticas. Los 2 principales tipos de sensores son:

  • Fisiológicos, que vigilan la actividad respiratoria, la temperatura, el ritmo cardiaco, presión sanguínea y aspectos biológicos para evitar fallas en el corazón, asegurar una buena masa corporal, contribuir a eliminar el estrés y problemas de sueño.
  • Bioquímicos: miden los niveles de glucosa, electrólitos y otros estudios que permiten la detección de niveles alterados con gran precisión, y en tiempo real.

El uso combinado de dispositivos también es utilizado como un complemento ideal para la rehabilitación en los pacientes y un apoyo para la confirmación de resultados y/o guiar nuevas terapéuticas. Este enfoque es utilizado por la Escuela de Medicina de Harvard, la Universidad de Tufts y la Universidad de Purdue con un proyecto en desarrollo que consiste en un tipo de vendaje inteligente que facilita y acelera la curación del paciente; los sensores que utilizan evalúan la herida y dependiendo del rango o gravedad de esta, se suministra automáticamente el medicamento correspondiente.

Las implementaciones de esta vasta oportunidad de dispositivos inteligentes fomentan la interacción informada entre médicos y pacientes. De igual forma, promueve que el paciente pueda participar activamente en las etapas de diagnóstico, evaluación y seguimiento. El beneficio es que el paciente adquiera una mayor responsabilidad sobre sí y evalúe, de la mejor manera, las opciones terapéuticas e iniciativas a seguir.

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