Un programa de 12 semanas desarrollado por la Academia de la OMS y la Organización Internacional de la Francofonía logró un 91% de satisfacción y ayudó a participantes de África y el Mediterráneo Oriental a replantear sus estrategias de Salud Digital.
La Academia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con la Organización Internacional de la Francofonía (OIF), completó un programa de formación en Salud Digital de 12 semanas dirigido a líderes de países de habla francesa en las regiones africana y del Mediterráneo Oriental. El curso, denominado Salud Digital: Planificación para Sistemas Nacionales, reunió a 60 profesionales de 16 países con el objetivo de fortalecer las capacidades estratégicas necesarias para transformar sistemas de salud fragmentados en plataformas nacionales integradas e interoperables.
Los países participantes fueron Argelia, Benín, Camerún, Comoras, Costa de Marfil, Yibuti, Gabón, Líbano, Mali, Mauritania, Mauricio, Marruecos, República del Congo, Ruanda, Togo y Túnez. Cada uno aportó la perspectiva particular de su sistema de salud nacional, reflejando una realidad común en los países de ingresos bajos y medianos: la proliferación de herramientas digitales desarrolladas de forma independiente para programas o enfermedades específicas, que con frecuencia operan de manera aislada y sin comunicación entre sí.
Kossi Anani, científico de datos y participante de Togo, explicó su experiencia con herramientas digitales: “Usamos un rastreador para la tuberculosis, otro para el VIH, uno para la vacunación y otro para la quimioprevención estacional del paludismo. Sin un enfoque más integrado, corremos el riesgo de acumular herramientas aisladas y no interoperables”. Para otros participantes, el desafío no era solo la fragmentación técnica, sino la desalineación con las prioridades de salud del país, por ejemplo, Boualem Bendjedia, asistente de TIC en la oficina de la OMS en Argelia, señaló que “el curso responde de manera pertinente y práctica a los desafíos de Salud Digital en mi país, proporcionando una visión estratégica, herramientas útiles y un enfoque estructurado”.
El programa combinó aprendizaje autónomo con sesiones en vivo y proyectos aplicados. A lo largo de las 12 semanas, los participantes completaron 12 horas de aprendizaje a su propio ritmo, 12 sesiones en vivo dedicadas al debate, el intercambio entre pares y el trabajo en grupo, y un proyecto final centrado en el contexto nacional de cada participante. El currículo abarcó fundamentos de transformación digital, desarrollo de estrategias nacionales, arquitectura empresarial, gobernanza, costeo, adquisiciones, servicios financieros digitales y tendencias emergentes.
Los participantes destacaron cómo el programa les permitió identificar brechas concretas en sus iniciativas nacionales. Kossi describió un ejemplo directo de aplicación: “La iniciativa es prometedora, pero el sistema operativo para el reporte de datos no estaba definido. Gracias al curso, pude señalar esta brecha y ayudar a reorientar los esfuerzos antes de seguir adelante”. Boualem, por su parte, reflexionó sobre el impacto en su manera de abordar la Salud Digital: “El proyecto final me ayudó a entender la conexión entre la estrategia nacional de salud, la transformación digital y la resiliencia del sistema. Cambió profundamente la forma en que ahora abordo las iniciativas”.
Un componente central del programa fue ayudar a los países a evaluar su entorno habilitador para la salud digital, desde recursos humanos e infraestructura hasta regulación, gobernanza y ciberseguridad. Con estas evaluaciones, los equipos nacionales pueden orientar mejor sus inversiones hacia soluciones interoperables y sostenibles, en lugar de continuar acumulando herramientas aisladas. El programa registró un 91% de satisfacción entre los participantes.



