Esta iniciativa presentada por el diputado federal Éctor Jaime Ramírez Barba busca cerrar vacíos legales en México ante el creciente uso de tecnologías digitales en servicios médicos.
El diputado federal Éctor Jaime Ramírez Barba, integrante del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Salud (LGS) con el objetivo de regular el uso de la inteligencia artificial (IA) en el sector salud y fortalecer la protección de datos personales de pacientes. La propuesta plantea modificaciones legales para establecer criterios claros sobre el desarrollo, implementación y supervisión de sistemas de inteligencia artificial en servicios médicos, en un contexto donde estas tecnologías comienzan a tener un papel cada vez más relevante.
De acuerdo con el documento, la IA tiene el potencial de mejorar diagnósticos, personalizar tratamientos, predecir enfermedades y optimizar recursos sanitarios, lo que podría ampliar el acceso a servicios de salud, especialmente en zonas con infraestructura limitada. Sin embargo, el legislador advierte que su adopción sin regulación adecuada también implica riesgos importantes, como errores médicos, afectaciones a pacientes y pérdida de confianza en estas herramientas.
Uno de los principales argumentos de la iniciativa es la existencia de vacíos normativos en México. Aunque recientemente se incorporó el concepto de salud digital en la legislación, no existen disposiciones específicas sobre IA, ni mecanismos para clasificar riesgos, auditar algoritmos o establecer responsabilidades claras.
Además, si bien la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares reconoce los datos de salud como información sensible, no contempla escenarios actuales como decisiones automatizadas, perfilado clínico o el uso de datos para entrenar algoritmos. En este sentido, la propuesta subraya que los sistemas de IA en salud procesan información altamente sensible, como historiales clínicos, datos genéticos y diagnósticos, lo que requiere salvaguardas más robustas para evitar usos indebidos.
El proyecto toma como referencia marcos internacionales como el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, que clasifica estos sistemas como de alto riesgo y exige evaluaciones estrictas, transparencia y mecanismos de trazabilidad. De igual manera, retoma lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierten que el uso acelerado de IA sin controles adecuados puede generar daños a pacientes y socavar los beneficios a largo plazo de estas tecnologías. En ese sentido, la iniciativa busca equilibrar la innovación tecnológica con la protección de derechos fundamentales, como el acceso a la salud y la privacidad de los datos personales, ambos reconocidos en la Constitución Mexicana.



