El Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, creado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, presentó en julio de 2026 su primer informe preliminar, con una evaluación empírica de las oportunidades, los riesgos y las repercusiones de la tecnología.
El documento, elaborado por 40 expertos independientes de los cinco grupos regionales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), constituye la primera evaluación científica mundial dedicada exclusivamente a la inteligencia artificial (IA). El Panel fue creado en 2025 mediante la resolución 79/325 de la Asamblea General y opera bajo un mandato estrictamente científico y apolítico, con el propósito de documentar el consenso y las discrepancias existentes en la comunidad científica sin emitir recomendaciones de política. Su conclusión central es que el desarrollo de las capacidades de la IA avanza a un ritmo que supera la capacidad de las instituciones para medirlas, evaluarlas o someterlas a gobernanza efectiva.
El informe documenta esa aceleración con pruebas de referencia utilizadas para comparar modelos de IA. En Humanity’s Last Exam, un examen de 2 mil 500 preguntas diseñado para ser difícil incluso para los sistemas más avanzados, la puntuación máxima pasó de 8% a 45% en 16 meses. En GPQA Diamond, una prueba de razonamiento científico de nivel doctoral, los mejores modelos responden hoy correctamente alrededor de 95% de las preguntas, frente a 36% en 2023. En FrontierMath, que evalúa razonamiento matemático avanzado, la puntuación máxima subió de 19% en enero de 2025 a 88% en 2026.
Por otro lado, el Panel advierte que este progreso técnico está altamente concentrado, ya que según sus estimaciones, Estados Unidos reúne 75% de la potencia computacional de las 500 supercomputadoras de IA más potentes del mundo, mientras que China concentra 15%. En 2025, instituciones estadounidenses produjeron 59 de los modelos de IA más destacados, frente a 35 de China y solo 13 del resto del mundo en conjunto. El informe señala además que 91% de esos modelos destacados provinieron del sector privado, lo que coloca en manos de un número reducido de empresas decisiones sobre datos de entrenamiento, salvaguardas y condiciones de acceso que tienen alcance global.
Entre los riesgos identificados, el Panel destaca el comportamiento adulador de algunos sistemas conversacionales, en el que las respuestas refuerzan las creencias del usuario sin considerar su veracidad. Los expertos vinculan este fenómeno con incidentes graves de salud mental, incluidas muertes documentadas, y lo describen como una falla de alineación que actores malintencionados podrían explotar. El informe también advierte sobre la erosión de la confianza pública derivada de la desinformación generada por IA, la vulnerabilidad de los sistemas agénticos ante intentos de manipulación y riesgos diferenciados para la infancia, entre ellos el aumento del material ilegal generado mediante ultrafalsificaciones.
En materia de gobernanza, el Panel identificó más de 40 tipos de instrumentos regulatorios distintos ya en uso en distintas jurisdicciones, pero los describe como fragmentados, concentrados en el ámbito corporativo y rara vez evaluados en cuanto a su efectividad real. El informe no aborda las aplicaciones militares de la IA ni los sistemas de armas autónomos, ámbitos que la resolución 79/325 excluye expresamente del mandato del Panel.
Este informe preliminar es el primero de una serie que el Panel actualizará a lo largo del año mediante resúmenes temáticos. Entre los próximos documentos previstos figuran análisis específicos sobre inteligencia artificial y medio ambiente, seguridad infantil, y la efectividad de los instrumentos de gobernanza existentes.




