Investigadores de Reino Unido validaron sensores no invasivos que distinguen a personas con Parkinson leve de adultos sanos y detectan cambios en la marcha entre los periodos con y sin efecto de la levodopa.
Un equipo del Imperial College London y del UK Dementia Research Institute demostró que dos tecnologías de sensado a distancia, una cámara de profundidad y un radar de banda ultra ancha, son capaces de detectar de forma objetiva las fluctuaciones de la marcha asociadas al Parkinson, sin necesidad de que la persona use dispositivos adheridos al cuerpo. El estudio, publicado en Journal of NeuroEngineering and Rehabilitation, se realizó en un laboratorio acondicionado como una vivienda real, en el Living Lab del Imperial College.
Liderado por la Dra. Juyoung Jenna Yun y el Dr. Shlomi Haar, el equipo trabajó con 15 personas con Parkinson en etapa leve y 14 personas sanas de edad y sexo comparables. Quienes tenían Parkinson realizaron una caminata de 4 metros en dos momentos distintos de su ciclo de medicación diaria: durante el estado “ON”, cuando el efecto de la levodopa está activo, y durante el estado “OFF”, cuando el efecto ha disminuido y los síntomas motores reaparecen. Mientras caminaban, tres sistemas registraron su movimiento de forma simultánea: la cámara Kinect, el radar y un piso inteligente que sirvió como referencia de comparación.
Los resultados mostraron que tanto la cámara como el radar lograron distinguir la longitud de la zancada entre las personas con Parkinson en estado OFF y las personas sanas, lo que confirma que ambos sensores captan un rasgo característico del deterioro motor en esta enfermedad. El radar, además, logró detectar diferencias en la longitud de zancada entre los estados ON y OFF dentro del mismo paciente, es decir, fue capaz de identificar cuándo el efecto de la medicación estaba disminuyendo. Ninguno de los dos dispositivos logró diferenciar a las personas con Parkinson en estado ON de las personas sanas, lo que indica que la medicación redujo las diferencias observables en la marcha hasta volverlas casi indistinguibles de un patrón normal.
Al comparar la precisión de ambos sistemas entre sí, el tiempo de zancada fue la medida con mayor coincidencia entre dispositivos, mientras que la longitud de zancada mostró una concordancia más débil, con la cámara tendiendo a sobrestimar las distancias en comparación con el radar. Pese a esta diferencia, ambos sistemas mantuvieron una correlación superior a 0.90 con las mediciones del piso de referencia al calcular la velocidad de desplazamiento del tronco.
“Nuestro estudio demuestra que los sistemas de cámaras y radares podrían convertirse en herramientas útiles para el seguimiento del movimiento a lo largo del tiempo en personas afectadas por la enfermedad de Parkinson”, Dr. Shlomi Haar Profesor titular honorario en el Departamento de Ciencias del Cerebro del Imperial College de Londres.
El estudio también analizó la simetría de la marcha, es decir, qué tan equilibrado es el movimiento entre ambas piernas. La cámara mostró una correlación moderada entre su medición de asimetría y la evaluación clínica estándar, lo que sugiere que capta de forma razonable el desequilibrio de las extremidades característico del Parkinson, aunque con un margen de error considerable cuando la asimetría de base era muy pequeña. El radar, en cambio, no logró establecer una relación clara con la evaluación clínica en este aspecto, una limitación que los autores atribuyen a que un solo radar no puede distinguir con precisión cuál pierna genera cada paso.
“Estos dispositivos podrían utilizarse para monitorizar aspectos como la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento, lo que permitiría la medicina personalizada y mejoraría la forma en que medimos el éxito de los nuevos tratamientos en los ensayos clínicos”, Dr. Shlomi Har.
Los investigadores señalan que la principal limitación del estudio es que, aunque se realizó en un entorno con apariencia de vivienda, no fue en el hogar real de los participantes, y la caminata se llevó a cabo siguiendo instrucciones específicas del personal investigador. También advierten que el tamaño de la muestra fue reducido, que los participantes tenían síntomas leves de la enfermedad y que el grupo estuvo compuesto en su mayoría por hombres, lo cual limita qué tanto se pueden generalizar estos hallazgos. Los autores concluyen que estos sistemas de sensado sin contacto podrían complementar las evaluaciones clínicas tradicionales del Parkinson, que suelen realizarse de forma esporádica en consulta, al ofrecer una forma de monitoreo continuo y objetivo de los síntomas motores en el hogar a largo plazo.




